Yo quiero que el agua se quede sin cauce. Yo quiero que el viento se quede sin valles. Quiero que la noche se quede sin ojos y mi corazón sin la flor del oro. Que los bueyes hablen con las grandes hojas y que la lombriz se muera de sombra. Que brillen los dientes de… Seguir leyendo Gacela de la terrible presencia
Categoría: Federico García Lorca
Gacela de la raíz amarga
Hay una raíz amarga y un mundo de mil terrazas. Ni la mano más pequeña quiebra la puerta de agua. ¿Dónde vas? ¿adónde? ¿dónde? Hay un cielo de mil ventanas ?batalla de abejas lívidas? y hay una raíz amarga. Amarga. Duele en la planta del pie, el interior de la cara y duele en el… Seguir leyendo Gacela de la raíz amarga
Gacela de la huida
Me he perdido muchas veces por el mar con el oído lleno de flores recién cortadas. Con la lengua llena de amor y de agonía muchas veces me he perdido por el mar, como me pierdo en el corazón de algunos niños. No hay nadie que al dar un beso no sienta la sonrisa de… Seguir leyendo Gacela de la huida
Falsete
¡Ay, petenera gitana! ¡Yayay petenera! Tu entierro no tuvo niñas buenas. Niñas que le dan a Cristo muerto sus guedejas, y llevan blancas mantillas en las ferias. Tu entierro fue de gente siniestra. Gente con el corazón en la cabeza, que te siguió llorando por las callejas. ¡Ay, petenera gitana! ¡Yayay petenera!
Es verdad
¡Ay qué trabajo me cuesta quererte como te quiero! Por tu amor me duele el aire, el corazón y el sombrero. ¿Quién me compraría a mí este cintillo que tengo y esta tristeza de hilo blanco, para hacer pañuelos? ¡Ay qué trabajo me cuesta quererte como te quiero!
Encuentro
Ni tú ni yo estamos en disposición de encontrarnos. Tú… por lo que ya sabes. ¡Yo la he querido tanto! Sigue esa veredita. En las manos tengo los agujeros de los clavos. ¿No ves cómo me estoy desangrando? No mires nunca atrás, vete despacio y reza como yo a San Cayetano, que ni tú ni… Seguir leyendo Encuentro
En el instituto y en la universidad
La primera vez no te conocí. La segunda, sí. Dime si el aire te lo dice. Mañanita fría yo me puse triste, y luego me entraron ganas de reírme. No te conocía. Sí me conociste. No me conociste. Ahora entre los dos se alarga impasible, un mes, como un biombo de días grises. La primera… Seguir leyendo En el instituto y en la universidad
El silencio
Oye, hijo mío, el silencio. Es un silencio ondulado, un silencio, donde resbalan valles y ecos y que inclina las frentes hacia el suelo.
El rey de Harlem
Con una cuchara arrancaba los ojos a los cocodrilos y golpeaba el trasero de los monos. Con una cuchara. Fuego de siempre dormía en los pedernales, y los escarabajos borrachos de anís olvidaban el musgo de las aldeas. Aquel viejo cubierto de setas iba al sitio donde lloraban los negros mientras crujía la cuchara del… Seguir leyendo El rey de Harlem
El poeta pide a su amor que le escriba
Amor de mis entrañas, viva muerte, en vano espero tu palabra escrita y pienso, con la flor que se marchita, que si vivo sin mí quiero perderte. El aire es inmortal. La piedra inerte ni conoce la sombra ni la evita. Corazón interior no necesita la miel helada que la luna vierte. Pero yo te… Seguir leyendo El poeta pide a su amor que le escriba
