La Lola

Amparo

¡qué sola estás en tu casa

vestida de blanco!

(Ecuador entre el jazmín

y el nardo).

Oyes los maravillosos

surtidores de tu patio,

y el débil trino amarillo

del canario.

Por la tarde ves temblar

los cipreses con los pájaros,

mientras bordas lentamente

letras sobre el cañamazo.

Amparo,

¡qué sola estás en tu casa,

vestida de blanco!

Amparo,

¡y qué difícil decirte:

yo te amo!


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