¡Alto pinar! Cuatro palomas por el aire van. Cuatro palomas vuelan y tornan. Llevan heridas sus cuatro sombras. ¡Bajo pinar! Cuatro palomas en la tierra están.
Casida del sueño al aire libre
Flor de jazmín y toro degollado. Pavimento infinito. Mapa. Sala. Arpa. Alba. La niña finge un toro de jazmines y el toro es un sangriento crepúsculo que brama. Si el cielo fuera un niño pequeñito, los jazmines tendrían mitad de noche oscura, y el toro circo azul sin lidiadores, y un corazón al pie de… Seguir leyendo Casida del sueño al aire libre
Casida del llanto
He cerrado mi balcón porque no quiero oír el llanto pero por detrás de los grises muros no se oye otra cosa que el llanto. Hay muy pocos ángeles que canten, hay muy pocos perros que ladren, mil violines caben en la palma de mi mano. Pero el llanto es un perro inmenso, el llanto… Seguir leyendo Casida del llanto
Casida del herido por el agua
Quiero bajar al pozo quiero subir los muros de Granada para mirar el corazón pasado por el punzón oscuro de las aguas. El niño herido gemía con una corona de escarcha. Estanques, aljibes y fuentes levantaban al aire sus espadas. ¡Ay qué furia de amor! ¡qué hiriente filo! ¡qué nocturno rumor! ¡qué muerte blanca!, ¡qué… Seguir leyendo Casida del herido por el agua
Casida de las palomas oscuras
Por las ramas del laurel vi dos palomas oscuras. La una era el sol, la otra la luna. «Vecinita», les dije, «¿dónde está mi sepultura?» «En mi cola», dijo el sol. «En mi garganta», dijo la luna. Y yo que estaba caminando con la tierra por la cintura vi dos águilas de nieve y una… Seguir leyendo Casida de las palomas oscuras
Casida de la rosa
La rosa no buscaba la aurora: Casi eterna en su ramo buscaba otra cosa. La rosa no buscaba ni ciencia ni sombra: Confín de carne y sueño buscaba otra cosa. La rosa no buscaba la rosa: Inmóvil por el cielo ¡buscaba otra cosa!
Casida de la mujer tendida
Verte desnuda es recordar la Tierra. La Tierra lisa, limpia de caballos. La Tierra sin un junco, forma pura cerrada al porvenir: confín de plata. Verte desnuda es comprender el ansia de la lluvia que busca débil talle o la fiebre del mar de inmenso rostro sin encontrar la luz de su mejilla. La sangre… Seguir leyendo Casida de la mujer tendida
Casida de la muchacha dorada
La muchacha dorada se bañaba en el agua y el agua se doraba. Las algas y las ramas en sombra la asombraban y el ruiseñor cantaba por la muchacha blanca. Vino la noche clara, turbia de plata mata, con peladas montañas bajo la brisa parda. La muchacha mojada era blanca en el agua, y el… Seguir leyendo Casida de la muchacha dorada
Casida de la mano imposible
Yo no quiero más que una mano; una mano herida, si es posible. Yo no quiero más que una mano aunque pase mil noches sin lecho. Sería un pálido lirio de cal. Sería una paloma amarrada a mi corazón. Sería el guardián que en la noche de mi tránsito prohibiera en absoluto la entrada a… Seguir leyendo Casida de la mano imposible
Canción primaveral
I Salen los niños alegres De la escuela, Poniendo en el aire tibio Del abril, canciones tiernas. ¡Que alegría tiene el hondo Silencio de la calleja! Un silencio hecho pedazos por risas de plata nueva. II Voy camino de la tarde Entre flores de la huerta, Dejando sobre el camino El agua de mi tristeza.… Seguir leyendo Canción primaveral
