Cuerpo presente

La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados, La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que… Seguir leyendo Cuerpo presente

Cuatro baladas amarillas

I En lo alto de aquel monte hay un arbolillo verde. Pastor que vas, pastor que vienes. Olivares soñolientos bajan al llano caliente. Pastor que vas, pastor que vienes. Ni ovejas blancas ni perro ni cayado ni amor tienes. Pastor que vas. Como una sombra de oro en el trigal te disuelves. pastor que vienes.

Crucifixión

La luna pudo detenerse al fin por la curva blanquísima de los caballos. Un rayo de luz violeta que se escapaba de la herida proyectó en el cielo el instante de la circuncisión de un niño muerto. La sangre bajaba por el monte y los ángeles la buscaban, pero los cálices eran de viento y… Seguir leyendo Crucifixión

Ciudad sin sueño

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los… Seguir leyendo Ciudad sin sueño

Cazador

¡Alto pinar! Cuatro palomas por el aire van. Cuatro palomas vuelan y tornan. Llevan heridas sus cuatro sombras. ¡Bajo pinar! Cuatro palomas en la tierra están.

Casida del herido por el agua

Quiero bajar al pozo quiero subir los muros de Granada para mirar el corazón pasado por el punzón oscuro de las aguas. El niño herido gemía con una corona de escarcha. Estanques, aljibes y fuentes levantaban al aire sus espadas. ¡Ay qué furia de amor! ¡qué hiriente filo! ¡qué nocturno rumor! ¡qué muerte blanca!, ¡qué… Seguir leyendo Casida del herido por el agua